La Enfermería Pediátrica no deja de avanzar. Lo hace en investigación, en innovación y también en la forma de cuidar a niños, adolescentes y sus familias. Ese impulso quedó reflejado en el XV Congreso Nacional y XXXI Jornadas Nacionales de Enfermería Pediátrica, una cita que reunió a profesionales de toda España para compartir conocimientos, debatir sobre los nuevos desafíos de la especialidad y poner en común experiencias que ya están mejorando la práctica clínica.
Tras el congreso, hablamos con Isabel María Morales Gil, presidenta de la Asociación Española de Enfermería Pediátrica (AEEP), y con Josefina Patiño Masó, vicepresidenta de la entidad. Ambas hacen balance de una edición especialmente participativa y repasan los principales retos de la especialidad: desde la necesidad de que todos los niños y adolescentes sean atendidos por enfermeras especialistas hasta el papel cada vez más importante de la investigación o los proyectos con los que la AEEP afronta su 40º aniversario.

Balance del Congreso Nacional de Enfermería Pediátrica
Pregunta.- El pasado mes tuvo lugar el XV Congreso Nacional y XXXI Jornadas Nacionales de Enfermería Pediátrica. ¿Qué balance hace de esta edición?
Respuesta.- El balance es muy positivo. Hemos reunido a más de 200 enfermeras pediátricas de toda España en un encuentro que ha puesto de manifiesto el elevado nivel científico y profesional que ha alcanzado nuestra especialidad.
Durante estos días, el congreso ha abordado de forma amplia y actualizada algunos de los grandes desafíos y prioridades de la Enfermería Pediátrica. El programa ha incluido espacios de debate centrados en la calidad y la seguridad del paciente pediátrico, la promoción del desarrollo saludable en contextos sociales cambiantes y la innovación basada en la evidencia científica, lo que refleja una clara orientación hacia una práctica clínica cada vez más fundamentada y segura.
Se han tratado temas especialmente relevantes en la actualidad, como la salud mental infanto-juvenil, con especial atención a la prevención del suicidio en adolescentes, los cuidados neonatales y la lactancia materna, así como la atención a niños y adolescentes con enfermedades crónicas y complejas. Además, han tenido un papel destacado cuestiones clave como la humanización de los cuidados, la seguridad del paciente y los retos derivados de los cambios sociales y epidemiológicos que afectan a la población infantil.
El congreso también ha puesto el foco en la transformación del modelo asistencial, abordando nuevas formas de cuidado como la atención domiciliaria y la telenfermería, así como la incorporación de herramientas innovadoras, entre ellas la inteligencia artificial aplicada al cuidado infantil y estrategias como la gamificación para la educación en salud.
Pero, sin duda, uno de los aspectos más destacables ha sido constatar el alto nivel de compromiso de las enfermeras pediátricas con la mejora continua. La gran participación en espacios de investigación, evidencia y experiencias innovadoras demuestra que la profesión está avanzando hacia un modelo cada vez más sólido, en el que la generación de conocimiento científico se integra de manera natural en la práctica asistencial.
P.- El elevado nivel de las comunicaciones científicas ha sido uno de los aspectos más destacados. ¿Cómo valoran el compromiso de las enfermeras pediátricas con la investigación?
R.- El compromiso de las enfermeras pediátricas con la investigación es, sin duda, uno de los aspectos más destacados de esta edición del congreso. Desde el comité científico hemos podido constatar no solo un elevado volumen de trabajos presentados, sino también un alto nivel de calidad metodológica y científica, con puntuaciones medias que, en muchos casos, se sitúan entre 8 y 10 puntos sobre 10, lo que refleja la solidez de los estudios y su rigurosidad.
Este nivel de exigencia ha sido posible gracias a un proceso de evaluación riguroso: todos los trabajos han sido revisados por pares, contando con la participación de un comité científico formado por 24 enfermeras expertas en el ámbito de la investigación y los cuidados dirigidos a la población infantil y adolescente, lo que ha garantizado la objetividad, la calidad y la consistencia en la valoración de las comunicaciones.
Este sistema no solo permite seleccionar los mejores trabajos, sino también aportar recomendaciones constructivas que contribuyen al crecimiento científico de las autoras y autores. La investigación forma hoy parte inseparable de la identidad profesional de la Enfermería Pediátrica.
Este avance metodológico es clave para consolidar una disciplina basada en la evidencia. Además, es especialmente relevante la gran diversidad temática y de enfoques, que abarca desde la seguridad del paciente, con numerosos trabajos centrados en cuidados críticos o sistemas de alerta precoz, hasta la humanización, la salud mental, la innovación tecnológica o la atención a la cronicidad.
Otro aspecto que merece destacarse es el alto grado de participación y colaboración entre centros, con estudios que integran profesionales de distintos hospitales y comunidades autónomas, lo que favorece la generación de evidencia más sólida y generalizable.
Asimismo, se observa una creciente implicación de enfermeras jóvenes y en formación, lo que garantiza la continuidad de esta cultura investigadora en el futuro.
En definitiva, las enfermeras pediátricas no solo cuidan: investigan, innovan y generan conocimiento.
Retos de la Enfermería Pediátrica en España
P.- Durante su intervención han hablado de los retos que afronta actualmente la Enfermería Pediátrica en España. ¿Cuáles consideran que son los más urgentes?
R.- El principal reto es garantizar que los niños y adolescentes sean atendidos por profesionales especialistas en Enfermería Pediátrica específicamente formados para responder a sus necesidades de salud.
Disponemos de una especialidad plenamente desarrollada, con una formación EIR de dos años de duración y unas competencias claramente definidas. Sin embargo, todavía existen importantes desigualdades entre comunidades autónomas en cuanto a la creación de puestos específicos, el reconocimiento profesional y la incorporación efectiva de las especialistas a los distintos ámbitos asistenciales.
También es prioritario incrementar progresivamente el número de plazas formativas para responder a las necesidades futuras de la población infantil y adolescente, actualizar algunos contenidos del programa formativo y potenciar ámbitos emergentes como la salud mental infantojuvenil, la atención comunitaria o la cronicidad compleja.
P.- El pasado mes de enero fueron recibidas por la ministra de Sanidad, a la que expusieron sus preocupaciones en lo que a la presencia de enfermeras pediátricas en todos los centros se refiere. ¿En qué punto se encuentra actualmente este tema?
R.- La reunión con la ministra fue un paso muy importante porque permitió trasladar directamente las preocupaciones de las sociedades científicas y de las propias profesionales. Desde la Asociación Española de Enfermería Pediátrica, junto con la Federación Española de Asociaciones de Enfermería Pediátrica y la Sociedad Española de Enfermería Neonatal, presentamos más de 15.000 firmas de apoyo a la campaña “Donde haya un niño o una niña, una enfermera pediátrica”.
Actualmente seguimos trabajando con el Ministerio de Sanidad, el Consejo General de Enfermería y otras instituciones para avanzar en el reconocimiento efectivo de la especialidad y en la mejora de su implantación. También se está impulsando un estudio nacional sobre la situación de la Enfermería Pediátrica en España que permitirá disponer de datos objetivos para planificar mejor los recursos humanos y las necesidades asistenciales.
Medidas necesarias para el acceso igualitario
P.- ¿Qué medidas consideran necesarias para garantizar que todos los niños y adolescentes tengan acceso a cuidados prestados por enfermeras especialistas?
R.- Es necesario actuar en varios niveles. En primer lugar, continuar aumentando el número de especialistas formadas para garantizar el relevo generacional y responder a las necesidades de salud de la población infantil.
En segundo lugar, crear y consolidar puestos específicos de Enfermería Pediátrica tanto en Atención Primaria como en los hospitales. No basta con formar especialistas; es imprescindible que puedan desarrollar plenamente las competencias para las que han sido preparadas.
También es fundamental que haya una planificación homogénea en todo el territorio nacional, evitando las desigualdades actuales entre comunidades autónomas. El acceso a cuidados especializados no debería depender del lugar donde viva un niño.

La importancia de la generación de evidencia científica
P.- Los trabajos premiados en esta edición reflejan la importancia de la investigación aplicada a la práctica clínica. ¿Qué importancia tiene la generación de evidencia científica para el futuro de la especialidad?
R.- Los trabajos premiados en esta edición ponen de manifiesto, de forma muy clara, que la investigación aplicada es ya un pilar esencial en el desarrollo de la enfermería pediátrica. No se trata únicamente de generar conocimiento teórico, sino de producir evidencia directamente transferible a la práctica clínica, capaz de mejorar resultados en salud, optimizar procesos asistenciales y reforzar el papel autónomo de la enfermería.
En este sentido, los premios concedidos ilustran muy bien esta tendencia. Por ejemplo, el primer premio de comunicación oral, centrado en los resultados de la implantación de un triaje de enfermería pediátrica en atención primaria, aporta datos concretos sobre organización asistencial y toma de decisiones clínicas, evidenciando cómo la investigación permite mejorar la eficiencia y la seguridad del paciente desde el primer contacto con el sistema sanitario. Del mismo modo, el segundo premio, una revisión sistemática sobre sistemas de alerta precoz en niños crónicos complejos, refuerza la importancia de sintetizar la evidencia disponible para guiar la práctica clínica en pacientes de alta complejidad.
En conjunto, en esta edición se han premiado al menos ocho trabajos (tres de póster y cinco de comunicación oral entre accésits y premios principales), procedentes de múltiples comunidades autónomas, lo que refleja un alto grado de participación y diversidad temática.
En definitiva, los trabajos premiados no solo aportan resultados concretos, sino que reflejan un cambio de paradigma: la enfermería pediátrica avanza hacia un modelo plenamente basado en la evidencia, donde investigar ya no es una actividad complementaria, sino una competencia esencial para garantizar cuidados de calidad, seguros y actualizados.
40 aniversario de la AEEP
P.- Han anunciado que Granada acogerá el próximo Congreso Internacional en 2027, que coincidirá además con el 40 aniversario de la AEEP. ¿Qué significado tiene esta efeméride para la Enfermería Pediátrica española?
R.- Es una fecha muy especial para quienes formamos parte de la Enfermería Pediátrica española. En 2027 la Asociación Española de Enfermería Pediátrica cumplirá cuarenta años de trayectoria dedicados a impulsar el desarrollo científico, profesional y académico de nuestra especialidad.
Durante estas cuatro décadas, la AEEP ha acompañado y promovido algunos de los avances más importantes de la Enfermería Pediátrica en España, contribuyendo a la visibilización de la profesión, al desarrollo de la formación especializada y a la mejora de los cuidados dirigidos a la infancia y la adolescencia.
Por ello, queremos que 2027 sea un año de celebración, pero también de reconocimiento a todas las personas que han construido esta historia colectiva. Estamos preparando diversas actividades a lo largo de todo el año que nos permitirán poner en valor el camino recorrido, reconocer la labor de quienes nos precedieron y reflexionar sobre los retos y oportunidades que marcarán el futuro de la especialidad.
Cumplir cuarenta años no es solo una oportunidad para mirar al pasado con orgullo, sino también para reafirmar nuestro compromiso con el futuro de la infancia, la adolescencia y las enfermeras pediátricas que seguirán construyendo esta especialidad en las próximas décadas.
P.- ¿Qué les dirían a las nuevas generaciones de enfermeras que están iniciando su formación o especialización en Pediatría?
R.- Les diríamos que han elegido una de las profesiones más hermosas y trascendentes que existen. Cuidar a un niño es también cuidar a una familia, acompañarla en momentos de vulnerabilidad y contribuir al desarrollo de toda una vida.
Les animaríamos a mantener siempre la curiosidad por aprender, el compromiso con la excelencia y la sensibilidad humana que caracteriza a nuestra profesión. La formación especializada les proporcionará conocimientos y competencias avanzadas, pero nunca deben olvidar que el verdadero valor de una enfermera pediátrica reside también en su capacidad para escuchar, acompañar y generar confianza.