Hay vidas que se definen por los cargos que ocupan, y otras, mucho más escasas, que definen el cargo que ostentan. Mercedes Gómez Ruiz pertenecía a este segundo grupo. En este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, Cehegín rinde homenaje a una mujer que fue arquitectura de salud, pilar de su familia y refugio de sus amigos.
La trayectoria laboral de Mercedes es la de una mujer que entendió la enfermería no sólo como su trabajo asistencial, sino como una alta responsabilidad pública. Su currículum, de una solidez incuestionable, la llevó a ocupar puestos de máxima relevancia, como Coordinadora Regional de Enfermería en el SMS (2010-2015), directora de Enfermería en la Gerencia de Atención Primaria de Murcia y Vocal Práctica Enfermera y Relaciones Laborales de la Asociación Española de Enfermería Pediátrica.
(2004-2010). Destacada fue su labor como directora de Enfermería del Área IV de Salud. Desde este cargo, Mercedes lideró con mano firme y corazón abierto la coordinación de los recursos sanitarios de toda la comarca.
Su capacidad estratégica fue determinante en uno de los mayores retos de nuestra historia reciente: la gestión de la pandemia y la posterior campaña de vacunación masiva. Mercedes no sólo diseñó protocolos; estuvo en la primera línea, asegurando que cada vecino recibiera la atención necesaria con la eficiencia técnica que la caracterizaba.
Su compromiso le valió el reconocimiento de sus compañeros y de las instituciones, siendo distinguida como Colegiada de Honor por el Colegio de Enfermería de la Región de Murcia, un título que subraya una vida dedicada a dignificar su profesión.
Sin embargo, para Mercedes la verdadera gestión no se hacía solo en los despachos. Tenía esa virtud, casi instintiva, de ayudar con solo mirar a la cara a las personas. Fue una hacedora de favores silenciosa, capaz de desenredar burocracias y facilitar la vida de los pacientes y sus familias con una generosidad que no buscaba el aplauso, sino el alivio ajeno. Y como ejemplo de su implicación con los que más la necesitaban, está su impagable labor como miembro del Patronato del Hospital de la Real Piedad de Cehegín.
Fuera de los pasillos del hospital y de las responsabilidades institucionales, Mercedes era la «madre coraje», el motor de una casa que siempre tuvo las puertas abiertas. Defensora a ultranza de lo suyo y de los suyos, su vida cobraba su sentido más pleno junto a su inseparable Alfonso, formando un binomio de lealtad y amor que ha dejado una marca imborrable en quienes tuvieron la suerte de verlos caminar juntos tantos años.
Orgullosamente ceheginera, para sus amigos, Mercedes era el refugio seguro. Siempre encontraba la solución precisa para cualquier problema, actuando como esa mano tendida que nunca preguntaba el porqué, sino que se ponía en marcha para arreglar lo que hiciera falta.
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